viernes, 12 de agosto de 2011


EN EL UMBRAL DE LAS LETRAS Y EL DESTINO
A Juan José Arreola.

Ingenioso Hidalgo
de la mancha protegido,
Asunción perseguidora
de aquellos que se dicen libres.
Canto silencioso de nuestra
Sentencia sucesiva,
De pensar que hoy más que nunca
Pensar se convierte en acto sobrenatural.
Ciencia pagana,
Ciencia imaginaria,
Ciencia relativa
Que descifras  torbellinos,
Descíframe, que no te cuesta nada.
Soy luz entre ciudades y el amor que se desangra.
Soy el descanso de mis músculos después de amar.
Al escaparnos de nosotros mismos,
Todo es siempre regresar a casa,
Camino de primera vez con hojarasca,
Con humo de las cloacas,
Calles que se tornan fiesta y fuga de carteras,
Lugares que podría no haber dejado nunca.
Amor de mujer mulata,
Con delantal y orgullo al cielo,
Nube incandescente de siete costales de agua aclara.
Poderoso caballero
De sonrisa en desaliño,
Visionario del futuro,
Eslabón perdido entre las letras,
Acaso convertido en mago,
Cuéntame tus nombres.
Cuéntame la historia de las piedras,
De los dones,
De los hombres vueltos piedra.
Tus cuantos de misericordia
Alumbran  las torres de mármol, de plata.
Seremos contigo al fin todos unidos,
La razón y la justicia,
Las letras que sin dudar nos subestiman.





NADA
Los brazos protestan, que alguien le diga a este dolor que hoy no se trabaja.
Aviso al mundo exterior, al más allá, cual botella al mar,
Que me encuentro ausente desde hace diez minutos.
Los días pasan de largo, absurdos, lentos, derramados sin decir nada.
Alguien desconocido, un ente femenino,
Buscando tomar en mis adentros la presión del aire
Musitó bajo mi almohada una clave de silencio.
¿Porqué no escribir que nada encanta?
Me duelen los huesos,
¡Me titilan!
No hablo, será entonces vaticinio de bonanza,
Yo digo que se vive, vive y vive hasta que el cuarto donde vive
La paciencia de derrumba,
La sucursal del optimismo ha sido evacuada.
Me dispongo a escribir, quien me lea pensará que es por amor,
No, mi corazón tiene una fuga de esperanza,
Se escapó.





POR TANTO…
Yo como hombre reinvento el camino,
Los resultados entonces son denuncia de mi ensayo,
De la búsqueda de coexistir.
Aparecen la vida, los signos zodiacales y las matemáticas
Que nunca mienten, todos a su parecer dicen verdad,
Todo por un solo boleto.

La fuente inagotable de las letras y el destino,
Lo subjetivo de las cosas, lo llevadero del existir,
La válvula de escape hacia la realidad.
Hombre galgo, intenso bonachón,
Que sabe más amar que administrarse,
¿Y qué?
En las sociedades de tercera es natural.

Administrar en mí la duda,
La avaricia de mis pensamientos,
En el amor y la enfermedad entre ellos y yo,
Hasta que la muerte nos amarre.
Es la existencia solo momentos,
Una sucesión  de instantes el vivir,
No es solo contable el sufrimiento,
Sufrible se torna el existir.


Busco las caretas del decir,
Del poder decir,
Del espasmo del que dice sin poder,
Del poder decidir,
Nunca decidir por el poder que oprime,
Que aplasta, que envenena.
No engañes nunca al que calla
Con el poder de la palabra,
Que si el hombre calla no será por nada,
No dice solo el que habla,
Dice también la batalla.

El mismo, él orden de las cosas,
Él su laberinto,
¡Que viva el signo igual!
No resultado de algoritmo,
Igual de humanidad.

jueves, 11 de agosto de 2011


SOLILOQUIUM

En este ligar el canto de los grillos hace más gruesos los hilos de la soledad.
Cada noche me recuerda el nombre y el cuerpo
que antes vio mi ansia fusilada.
Los borrachos sin más talento que los grillos, cantan.
¿A dónde ha ido el impulso de escribir?
Escribo para vivir, para sobrevivir.
En esta noche de estrellas escribiré lo que sea, escribiré lo que soy.
Triunfa mi espíritu esta noche  sobre los ruidos
y la enemistad del hombre.
Hace frío, lo que ven mis ojos es fotografía de lo que habita afuera,
Uno de los tantos ojos  y oídos que conserva mi cerebro
Proporciona paz a lo que escucho, paz, demasiada paz, poca luz, ansiedad.
A dónde fue tu cuerpo que tanta falta me hace entre la risa de la gente.
¿A dónde está la gente que confiaba en mí?
Escribe mi diestra mientras la otra quita la mordaza de mi aliento, ya no escribe.
¡Emerge corazón y angina de mi espasmo!
¡Grita otro de mí para escucharte!
¿Acaso estás aquí?
Habré de dormir para escucharme,
Las gentes afuera maldicen, juegan a quererse,
Cerraré los ojos y me ordenaré dormir,
Tal vez pronto amanece.
Diestra y ambidiestra buenas noches,
Descanse en paz, otro de mí…

UN LUGAR COMÚN
Hay un lugar común entre tú y yo, en donde todo lo dicho en nombre del amor
ha cobrado vida.
Será tu alcoba, será la mía....
Los árboles inclinan su rostro ante la belleza fatal de tus párpados fijos,
cual si fueses rey o mercenario y hacemos de una noche de luna
un paraíso de averías sobre tus manos, somo si te conociera de años.

EN UNA MAÑANA DE ABRIL…

El silencio de mi corazón
Que aun despierto
Se defiende altivo.
La justa cerrazón matrimonial
De la injusticia tribulada.

Son muertes ajenas
Lo que despide el destino del hombre,
no son finanzas ni la espera
De la luna llena,
En mi se vierten serenos
Los llantos del artista incomprendido
Y las esperanzas que se sufren.

Soy un trozo de alambre recocido,
Una estrella lejana manejada
Al arbitrio en la arrogancia,
Con la voluntad de cuero para amarla.
¡Qué sería de mí!
Sin esa voz discreta que me dicta,
remanso de aguas turbulentas.

Sin el latido de vivir
¡Que sería de mi!,
Sin la sonrisa burlona
De una niña inocente que seria de mi,
Que seria del presente
Sin la furia pasional de lo que fueron antes,
Antes de todas las edades
Devastadas por el hambre,
Antes de estas sociedades
Derramadas como amantes
Que se funden sin amarse,
¡Qué tristeza, que derroche,
¡ tanto lastre!
Canto mi alabanza a la aurora matutina
Que me da de su esperanza
Si me miro desde ayer entre
Los hombres que son espejos,
Y damas que son ventanas
Que se abren para recobrar aliento.

Llamo a convertir en mito
Al que se esfuerza y trabaja,
Al que suda con el tiempo
Las palabras.

Soy artista, soy juglar,
Varón de la alharaca,
Víctima de la mejor tertulia,
Prófugo de la poesía escuálida.
Soy una sensación de dolor
En plena madrugada,
Hermano de otras muertes
Y otros dolores,
Del dolor del cáncer de amor.

Si a cada hombre de dolor sufriera
Con la pena ajena,
Si por cada vida que destruye
Jirones de la suya misma recogiera
Se empeñaría la razón en abrazar
en versos delicados
a las flores,
flores en música labradas.

Me duelen las manos,
todas las extremidades,
Sufre en mi corazón
cada lagrima de sangre,
sufre en la avaricia,
la avaricia que ignora
a los que mueren de hambre,
a los que tienen frío.

Vaya mi llanto
Y una ofrenda de colores
Para aquel que enfermo disminuye,
Vayan mis notas de guitarra
Para aquellos que ahora cautivos
De la soledad o la mano del hombre
Se preguntan si será este un nuevo día.

Vaya el abrazo de todo mi ser
A los niños que laten
En el vientre de una madre,
Vaya esta poesía que germina
Que se mueve y desespera
En la emoción fecunda
De escribir una mañana de abril
La brisa matutina que me embriaga.