Llega por la noche un golpe de mar con olas de fuego,
La ola de fuego es el rostro aledaño, el adentro oscuro
Y traicionero y alevoso de su convulsión
Hay en el mar un golpe traicionero que no existía en
Otras latitudes, no lo atestiguan las cartas y los pergaminos,
Engañados los piratas.
Más que para viajar me sirve el mar para elevarme,
Para navegar y retirarme de otros mundos diminutos,
Paciente y tolerante como nunca he sido.
Sembrado a la orilla, con las venas abiertas y los brazos extendidos
Construyo poemas también en los cuartos de un hotel barato,
Poema de portarretrato, poema de buró.
Valiosos confines me dejó el pasado en vuelto en el pacífico,
Deseoso de la gravedad, magro y justiciero,
¡Lo juro, no es horizontal!
Espuma en el espejo, ventana quemada en el palmar,
Reducto de la luna, cruza la pierna, que quiero navegar.
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