Soy aquel que en un ejercicio de honestidad se dispone a amarte. He decidido-con conocimiento de causa- atravesar los bosques espesos de tierras que desconozco, de lugares inhóspitos, sin ojos humanos ni palabras.
He seguido un sueño que días atrás me lastimaba, te he seguido sobre la niebla de los campos, casi invisible, en la soledad imperiosa de los mares.
A ratos sobrio, a ratos hambriento, contemplo en la orilla el horizonte, esperando avistar la vela portentosa de tu barca, amo a quien dijo estar enamorada.
Eres un viajero errante que persigo sin saber a ciencia cierta si te encuentro o si me alcanzas, cada vez más y más alejada de mis pasos, a muchas leguas de aquí.
Espero en la soledad de mis adentros un murmullo de tus labios y aunque al grito alevoso del destino soy ajeno, comprometo mis sentidos al visaje de tu rostro, soy todo ojos, todo oídos.
Anoto dos o tres ideas sobre mi asombro, de esa habilidad tuya de perderte sin espacio. Tal vez nunca te encuentre, son tan largos los caminos, tan agudos tus instintos animales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario