Dicen que los poemas se construyen
Con el tiempo, otros dicen que
Brotan de la nada, como una especie de big- bang.
Yo la pienso por las noches
Y acaricio una hoja de recuerdo
Que guardo bajo la almohada antes de dormir.
La imagen inerme de su faz
Es fortaleza a mis arrestos, me estruja.
Relámpago a la colina más alta del mundo,
Larga tempestad.
Ella es el origen de mis vuelcos,
De mi ansia y no dormir,
Soy el que recoge sueños, muecas.
El hombre que hace de un atisbo
De sonrisa un arco iris, el que transforma
La unión corporal en vasto frenesí
Bajo una noche de estrellas.
Luz de luna, sol de todos los días,
Yo respecto a ti, al igual que al sol
No debiera amenazarte pero amo tu calor.
Sirva este poema enamorado
Para decir sin decir lo que a mi boca da pudor,
Que mi amor irreverente en colosal arrojo
Puede ante tu piel abalanzarse.
Llevo tu amor atravesado en mis sentidos
Como un tumor canceroso que hace hambre,
No conocí amor tan azaroso,
Será que el sortilegio a mi alma no concierne.
La quiero con el claro de la luna,
se ha metido en mis labios,
No seré yo quien ahogue, cual anima nocturna
La fuente del deseo, corazón de los serenos.
El aire del norte se escabulle en tus cabellos
¡Que lindas tus mejillas de arrebol!
Será que a las fuerzas naturales son ajenos
Será que no seré la luz que tu pupila reflejó
La he visto caminar descalza entre luces,
De noche, bailando la danza de las aves,
La modernidad no escapa a su derroche,
Te deshace, nos hace caer de la mano de
Un gigante a la desgracia de no verte.
No mires así a los hombres, dulce Karen iza,
No alimentes con miradas su arrogancia,
Quieta, ve despacio entre las calles,
Abre los ojos del alma, lo más hermoso del amor
Es aquello que nunca ocurre, que nunca acaba.
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