domingo, 10 de julio de 2011

EROSION DEL ALMA

La hoja frente a mi aparece como un mar sin barco a la vista,
como una gran extensión de tierra fértil
en donde mi mano exhausta y mi corazón sonámbulo
han de sembrarse.

He intentado escribir hace ya muchas noches,
tratando de encontrar respuesta a los ecos del ayer
que se esconden en el arco de la infancia,
vienen queriendo decir lo que antes oí,
no los dejes llegar.


No dejes, mujer, entrar de nuevo el pesimismo
por los huecos de la aldaba que no son dulces,
que no son tiernos.

Escribo como si me faltara el aire,
como si de pronto las palabras,
los verbos y los adjetivos me dieran la espalda,
si eso ocurre fenece una parte de mi,
vida miserable,
sino hablo ¿como vivir?

Mi cuerpo es una casa de paredes desgastadas y cortinas viejas, nada hay en orden, ni piedra sobre piedra, todo esta en los años pasados.

Soy poeta noctámbulo que busca la forma y la belleza exacta,
que busca ser feliz, difícil tarea esta de escribir y sonreír,
soy como un animal salvaje que lucha,
que se esconde allá afuera.
No te acerques que aun sigo buscándome,
no tomes el amor como un pañuelo,
no acerques a mi boca tu aliento insaciable,
ni tus manos tibias, ni tus ojos fríos, ni tu cuerpo magro, que puedo sincerarme.

Busco tu rostro en el diario acontecer,
lo busco en la nostalgia,
en los lugares, en las fuentes lejanas de todos los parques.

Hermoso el canto de sirenas que me arrulla,
hay veces que uno quiere ser sordo y ciego del alma.

Cuando las letras y las semillas germinen
estará mi corazón lejos y mi memoria llena de otras poesías,
te entrego sin vano afán un trozo recién cortado de estrella
y aquel poema que siempre tuve en mente,
desespera, vuelve a mí cordura, donde estás lenguaje de la danza corporal, vuelve a mí, árida tristeza, mi hoja esta sembrada.

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