Vengo surgiendo de intentos,
de intentos que se inventan
e inventos que se apagan.
Que nunca se apaguen las luces
que a lo lejos reflejan la ciudad,
que nunca se apague la ultima imagen
Incómoda de los amores que se van,
que perezca en la mente su imagen
aunque aquellos no regresaran jamás.
Mueren sin batalla ni blasones
los amaneceres,
No hay crepúsculos en los altares,
mueren las flores y persiste el llanto
en una y todas las tardes y nadie escribe
sino cosas de muerte,
ya no te encuentro ciudad en todas las calles.
Escucho la música de las hojas
de las hojas secas en el viento
que al final con un poco de muerte
corren por la acera salerosas.
Ignoro la música de los suspiros
y los bostezos de los somnolientos.
anteponiendo la sonoridad
de mi poesía,
de mi poesía de voluntad inconclusa.
Dulce eternidad, sabor del frío
que también coagula las enfermedades.
Soy intentos en intervalos de tiempo,
un invento que celebran a fuerza de tantos intentos,
me desconozco en los instintos y la fuerza de la vida.
Vengo surgiendo de intentos
de naturaleza acuática,
vengo surgiendo de suertes
de varias estructuras cuánticas.
Solo me sueño a mí
sin que me sueñe por las noches
y es largo el caminar despierto
pero no se avanza sin soñar,
como las largas olas del mar
que rompen contra el viento
en un remolinar incierto
de leyes y aspavientos,
son las letras un trozo nada más
de los que saben iracundos.
Lo se lo supe y lo sabré,
lo supe cuando vi las lunas fenecer
en los ojos de aquel hombre que parado
frente a ellas solo pudo contemplar.
Un poco de paz no nos estará de más,
la paz anhelada que se esconde a pasos de colinas,
por los montes las estepas,
función de matiné del hombre que respira.
Vengo surgiendo de errores,
de un amanecer sangrante,
de conchas y corales,
de ratos y calderas en la carretera,
duro el horizonte.
Vengo surgiendo de imágenes frescas
que rondan mis ayeres,
Vengo surgiendo de saltos,
de puertas que cierran,
de gritos que abren si te acercas.
Vengo surgiendo de un acto sin estilo,
del grafiti en las banquetas,
la risa de los niños chamagosos,
Vengo surgiendo de aquí y de allá,
soy nómada por herencia,
mácula por el destino.
Vengo surgiendo de letras y procesos,
de mis vagas ideas, al amparo del destierro
De mis reflejos torpes, de helechos y macetas,
Vengo surgiendo de mis ojos nobles que dibujan muecas.
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