SALMODIA MATINAL
Puedes enviarme un trozo de tu amor
y una rama de tu olor en un caja de zapatos,
un venado blanco de esos que posan
en las laderas de los campos asoleados.
Puedo desaparecer para que me encuentres
en la sombra del árbol azul
aquél que deshoja en el traspatio.
Llévate a perder mi ansia
y las ganas de llorar, llévate el callejón oscuro,
llévalos perder como un animal animal salvaje.
Llévate a encontrar el eslabón que antaño se creyó perdido,
el hombre que devora al hombre.
Llévate a secar un suspiro sobre palmas datileras
a una isla ya desierta
para que se enciendan y apaguen por la noche
cual faro y yo te viste,
perdido en alta mar sobre barcaza
son apariencia de Bucéfalo.
Préstame la arena de tus manos
para ir a navegar sobre las noches fría,
sobre las aguas alevosas que me inundan,
espero que el paquete incluya toda tu esperanza
en el futuro, pues me servirá de remo.
Tienes en tu pecho la llave que abre puertas,
la llave de todos los caminos, lo sé pues la escondimos.
Abre para mí ese lugar del más allá.
Dame tu silbido de oriente
con el canto de la vida duradera,
de la vida feliz.
La ideas están solo en tu cabeza,
¿Podré vivir con eso?
Vuelve mujer sobre un pedazo de continente
remando sobre una placa tectónica
que mi libro te precisa aquí.
Todo es así.
Despertar el insomnio diurno
que amordaza la boca y las rodillas,
cuchilla pertinaz que envuelve los sentidos,
camisa de fuerza que asemeja el alma sin ponerla a descansar.
Yo me esfumo y aparezco en tu vida
sin lo que lo percibas,
tus gestos no me dicen lo contrario,
finalmente somos dos,
hombre y mujer que se secan.
¡Por dios!
No logro en el tiempo descifrar tus bailes
ten paciencia en esto del amor soy comensal.
Prepárate a salir
mientras veo por la ventana la canción alegre de las ocho
que nos llama,
a mi señal saldrás corriendo sin pesar la pena
que nos vino ayer,
vuelve pronto sana y salva
del ataque de los gatos que se llevan tu alma.
Si a tu regreso no me vieras,
no es que me haya ido ni pintes en tu rostro el dejo
de tristeza que me mata.
Estoy, pero en silencio.
Cociendo nuevas dudas en la estufa
tendido en la razón o en el segundo cuarto.
Es hora de bailar.
De cierto no me seas ajena,
casi dan las dos, a punto están los muebles en la sala,
arríen las velas,
!Todos a estribor!
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