S.O.S
Lo traigo aquí, lo traía aquí, recuerdo - no sé si era un sueño-
pero recuerdo que estaba hecho de carne, no tenía reflejos y estaba enfermo de amargura.
Está tirado quizá debajo de la cama, muerto en el hospital o tendido entre los tubos
de un edificio en ruinas.
Era mi poema, no era aún, estaba por ser,
pero era tan mío...
Si lo encuentras en las calles no lo abras instinto.
Pon una gota de llanto derramado por aquello
que perdiste y te será dado
más exacto que las manecillas de un reloj cuadrado.
Siémbralo en las azoteas de los que sufren
y lo escucharás cantar al ritmo de la luna llena,
maldice mi nombre res veces mil antes del amanecer
y te será tuyo, por haberle perdido.
Llévalo envuelto en tu regazo,
! No me escuches!
debe estar por aquí, en un zapato,
en la madera que dibuja el arco,
será que se escondió detrás de un trapo.
!Ayúdame!
Prepárame un café mientras reviso las mayúsculas.
Debe estar por aquí,
no pudo extraviarse de la nada,
si se compara mi corazón con el resto
de la maquinaria goza de mayor vehemencia.
¡No pudo sorprenderle!
Estamos aquí sentados con un mapa en la cabeza
esperando al hijo pródigo, hijo mío, vente vente,
¡No te quedes!
Es iluso pensar que será un poema ilustre,
el mundo no le conoce,
no ha crecido nadie puede tomarle de la mano.
Era un poema callado, quieto y deshumanizado
bien pudiera morir atropellado.
Dentro de este mar de cosas que se piensan
entre aquellos que venderían su alma al diablo por bajar de peso,
los tendederos juguetones de la cuadra,
los cantantes sin voz
y los artistas sin talento,
a quién puede interesar un poema,
un hijo afortunado o un prefijo.
Hubiese sido mejor no concebirle...
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